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Cómo motivar a su equipo a innovar

Como líder de un equipo de tecnología, la innovación está en el corazón de lo que hago; pero para fomentar las ideas creativas que conducen a grandes logros, debo promover el entorno adecuado. Hay tres ingredientes importantes para esto: voluntad de experimentar, medir el progreso y dedicar tiempo a su equipo.

experimentando

La innovación no es una varita mágica que agitamos y luego suceden cosas buenas. Más bien, la innovación es algo que sucede a través de prueba y error, experimentos fallidos y, ocasionalmente, pensamientos inspirados y momentos de brillantez. La innovación también suele nacer de la necesidad de solucionar un problema; la expresión «la necesidad es la madre de toda invención» es tan cierta hoy como lo ha sido siempre.

Una organización innovadora está dispuesta a probar cosas, fallar en algunas y celebrar los experimentos fallidos tanto como los exitosos. Es tentador pensar que la innovación es como una fábrica donde las grandes ideas llegan de manera predecible, pero ese simplemente no es el caso. Por cada 100 buenas ideas, probablemente haya una innovación tangible que genere un cambio significativo en el mercado.

Midiendo el Progreso

Esta naturaleza impredecible de la innovación hace que sea muy difícil medir el progreso. Pragmáticamente, la mayoría de las organizaciones confían en una o más métricas de proxy para cuantificar el statu quo. Por ejemplo, si la empresa realiza periódicamente hackatones, la cantidad de empleados que participan es una métrica simple. Del mismo modo, si existe un programa de invención de patentes, entonces la cantidad de ideas novedosas presentadas es una manera fácil de comprender el compromiso.

Haciendo tiempo

Dado que las organizaciones necesitan herramientas que respalden el negocio, una técnica en la que me concentro es automatizar tanto como sea posible y, por lo tanto, escalar el negocio utilizando herramientas en lugar de personas. Este enfoque libera a las personas para que participen en actividades de mayor valor o, dicho de otro modo, para innovar.

Esa es una forma de ganar tiempo, pero también hay otras. IBM era famosa por su enfoque Think Friday, donde el personal podía usar los viernes para innovar. Recuerde, sin embargo, que Think Friday y cómo funcionó fue mucho menos importante que el mensaje crítico de la empresa: que apoyaban la necesidad de que los empleados dedicaran tiempo a innovar.

Este tipo de mensaje es una parte importante para motivar a sus empleados a participar en prácticas generadoras de innovación. Otro poderoso motivador es ofrecer recompensas. Las recompensas no necesariamente tienen que ser monetarias; por ejemplo, muchos ingenieros se sienten muy satisfechos al aparecer como coinventores de una patente o al tener la oportunidad de presentar sus ideas a un grupo de pares.

¿Qué puede suprimir la innovación?

También hay una serie de factores que suprimen la innovación. Una cultura de culpa es la más tóxica y puede afectar negativamente a todas las actividades comerciales, no solo a la innovación. Otro problema para muchas organizaciones es cómo se mide a nuestros empleados. Para empresas como las consultorías, que miden la utilización del personal e incentivan en consecuencia, puede ser extremadamente difícil encontrar espacios donde las personas puedan pensar libremente y tener tiempo para experimentar.

La innovación no siempre viene de arriba. Una cosa maravillosa que sucede en las organizaciones verdaderamente innovadoras es que todos se involucran. Los supercerebros no son los únicos que ofrecen innovación; todos pueden contribuir, y aunque algunas ideas son de mayor escala que otras, eso no disminuye el valor de las innovaciones a pequeña escala que hacen que un equipo o departamento sea más productivo.

Todas las empresas luchan contra la mercantilización, donde los productos y servicios ofrecidos se convierten en la norma y reducen su valor. El valor de la innovación es la diferenciación y la ventaja competitiva en los negocios. Las altas tasas de innovación pueden mantener a las empresas más pequeñas por delante de las grandes que innovan a un ritmo más lento.

No existe una varita mágica para ofrecer innovación, pero la innovación es una solución a la mercantilización. Por eso creo que la innovación no es opcional, sino esencial en el entorno empresarial del siglo XXI.

Oliver Barker

Nació en Bristol y se crió en Southampton. Tiene una licenciatura en Contabilidad y Economía y una maestría en Finanzas y Economía de la Universidad de Southampton. Tiene 34 años y vive en Midanbury, Southampton.

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